El síndrome de Burnout, término adoptado en los años 70, síndrome del quemado, síndrome fundamental del agotamiento de recursos o lo que toda la vida hemos llamado el agotamiento físico y mental, se produce en el entorno laboral por un exceso de estrés. El estrés, en fisioterapia, ha tomado una nueva concepción en los últimos años; ha pasado a ser un factor importantísimo en la vida de nuestros pacientes, de sus cuerpos y de sus procesos mentales. Todo lo que perciba nuestro cuerpo lo llamaremos estresores: las condiciones laborales, sociales y económicas, el ruido, los golpes, las sobrecargas de trabajo, la falta de descanso… Desde nuestro punto de vista debemos aprender a diferenciar los “malos” de los “buenos”, al igual que debemos aprender a canalizar ambos. Es sabido por todos que los excesos no suelen ser buenos y que, en este caso, hacen reaccionar al sistema nervioso autónomo, responsable de la adaptación del cuerpo a estos estresores, provocando la saturación del mismo y la falta de respuesta ante éstos.
Cuando este estrés se vuelve crónico y concurren tres factores clave en la vida del trabajador dentro de la empresa, como son el agotamiento, la falta de realización personal (ineficiencia) y la despersonalización, se puede considerar que el trabajador padece Síndrome de Burnout. Hablar de un problema denominado «síndrome del quemado» puede parecer poco serio pero va a ocasionar que se vean comprometidos la salud, el bienestar y sobre todo la productividad; provocando serias consecuencias entre las que podemos encontrar desde multitud de manifestaciones psicosomáticas (problemas respiratorios, pinchazos en las piernas, tensión y nervios, dolor de espalda, vértigos, jaquecas…), hasta absentismo, bajas laborales e incluso intención de abandono del puesto de trabajo. | ![]() |
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Según el American Institute of Stress entre el 75% y el 90% de todas las visitas de medicina general se deben a dolencias relacionadas con el estrés; en el mundo laboral, un 25%. Otros organismos como la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud insisten también en la prevención e intervención sobre este problema a través de programas de control de estrés.
Como todo, podemos afrontarlo desde varios puntos de vista, pero seguiríamos poniendo parches sobre las heridas permanentemente abiertas.
La clave nos la da Confucio:
Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro
Así pues, en referencia a lo que nos ocupa, intentemos que ningún empleado sufra el problema y no tendremos que enfrentarnos a todas las consecuencias. Pero, ¿cómo lo hacemos?
| Encontramos en la bibliografía referente al tema que para afrontar la causa tenemos varios ítems sobre los que influir. Estos son la carga de trabajo, el nivel de control, la recompensa (retroalimentación o satisfacción), el equipo, la igualdad de oportunidades, el estilo de vida o los valores; todos ellos modificables a través de políticas de empresa más o menos favorecedoras. A todo esto nosotros añadimos la fisioterapia, pues nos da las herramientas, o mejor dicho, nos provee de recursos para responder ante estas demandas físicas (dolores de distinta índole) y psicosomáticas (comentadas anteriormente). Nuestra forma de igualar la balanza ante los numerosos ítems que en el día a día se sitúan al otro lado. |
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Obviamente no somos los primeros en analizar estos problemas y por ello podemos acudir a varios artículos en los que se nos muestra toda esta teoría que hemos leído hasta ahora, llevada a la práctica; es decir, directamente aplicada al mundo laboral. Para evaluar todas las consecuencias y cuantificar sus efectos, existen ya cuestionarios validados como el MBI (Inventario de Burnout de Maslach).
Estos artículos nos muestran la evidencia de que incluso con sólo 5 minutos de masaje, durante la jornada laboral, ya se provocan cambios en esa balanza, que equilibra de alguna manera los recursos a las demandas. Pero ahondando un poco en la investigación, encontraremos otros estudios, como el realizado en Polonia, a través de varios departamentos universitarios sobre el dolor en cuello, hombros y espalda, que demuestran la eficacia de esta teoría, al observar que disminuyendo los niveles de ansiedad y enfermedades derivadas del estrés, mejoran los niveles de motivación. Igualmente ha sido puesto en práctica en China, donde el estrés está provocando un aumento de la prevalencia de dolores lumbares o de cabeza.
Consultando la bibliografía a que hace referencia este artículo, encontraremos aún más casos que refrendan el papel de la Fisioterapia en la reducción del Burnout en particular y de sus consecuencias en general. Pero podemos incluso consultar la bibliografía a que hace referencia este artículo donde vemos aún más casos que refrendan el papel de la Fisioterapia en la reducción del burnout en particular y de sus consecuencias en general.
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Fuente: profesionalagro





