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En este mes de octubre, ya superada la cuesta de vuelta a la rutina, vamos a bucear en el absentismo laboral. Desde Semper Vivus analizaremos algunas de sus consecuencias e intentaremos exponer el porqué de su crecimiento en los últimos años.

La RAE nos define absentismo laboral como la abstención deliberada de acudir al trabajo; en principio no debería ser algo común, pero la tendencia ha llevado al diccionario Espasa a incluir la palabra habitual en su definición del mismo. Si analizamos desde dentro este absentismo podemos valorar si está justificado o no; pero hoy en día es, nunca mejor dicho, muy habitual que el absentismo por motivos de salud, y en especial por agentes físicos, esté justificado.

 

¿Causa o consecuencia?

 

Hablemos de estos agentes físicos. El INE (Instituto Nacional de Estadística) considera en sus análisis una gran variedad, entre los que destacamos los incluidos en enfermedades provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo, dado que el número de afectados supera al resto de manera exponencial. En especial las provocadas por fatiga e inflamación de las vainas tendinosas, de tejidos peritendinosos e inserciones musculares y tendinosas.

 

Fuente: INE-CEPROSS

El 75% de estas ausencias vienen encuadradas dentro de las denominadas incapacidades temporales (IT), con la repercusión que esto implica a nivel económico para la empresa y el sistema de Seguridad Social.

Los datos son fácilmente interpretables pero… analicemos las consecuencias de una manera rápida:

Absentismo-empresa

FUENTE: mc-mutual

 

El principal afectado es el empleado, el cual se expone no sólo a una pérdida de dinero si no a una pérdida de su empleo a la vez que ve su salud comprometida. Sin embargo, un gran afectado es la empresa, ya que no sólo tiene que lidiar con los gastos de un empleado enfermo si no con varios a lo largo del año e incluso solapados en tiempo.

Como actores de reparto en esta ecuación vamos a encontrar el Instituto Nacional de la Seguridad Social y a las mutuas, cuya pérdida económica repercutirá de una manera u otra, más tarde o más temprano en el principal afectado por medio de subidas en los precios y los impuestos.

Si trasladamos a los números todo esto, podemos analizar la progresión durante los últimos años. Y es que, según fuentes como ABCeconomíaElMundoAgenciaEFE o CincoDías (ElPaísEconomía) el coste económico del absentismo ha ascendido en España hasta superar los 80.000 millones de euros, 25.000 millones de euros más que en 2014, fecha en la que se supone que empezábamos a salir de aquel agujero llamado crisis.

 Esto dificulta el aumento de la productividad y por ende el de los salarios.

 

Ante esta problemática, alguno de los artículos comentados proponen como solución incentivos de asistencia, sanciones por falta de asistencia no justificada e incluso la pérdida del empleo. Pero nuestro planteamiento, o mejor dicho nuestro plan de tratamiento va encaminado hacia otro punto. No pensemos sólo en evitar las consecuencias y centrémonos en solucionar el problema. Utilicemos la Fisioterapia.

Si analizamos los datos recogidos del INE acerca de los partes de enfermedad, el grupo que destacamos anteriormente referido a los procesos repetitivos que ocasionan lesiones en el aparato miotendinoso, nos damos cuenta que la Fisioterapia tiene influencia, al menos (únicamente contando este grupo), en el 57% de estos partes de enfermedad.

Tan fácil como bucear un poco en publicaciones científicas relacionadas e incluso en el propio Ministerio de Empleo y Seguridad Social nos permiten avalar que dos de las patologías laborales más repetidas tienen que ver con estas tendinopatías, como son las de hombro (manguito rotador) y las de brazo (epicondilálgias), con una prevalencia muy alta.

El principal síntoma es el dolor, que puede ser progresivo como consecuencia de una sobrecarga acumulada, o agudo tras un sobreesfuerzo acompañado de restricciones de movilidad y/o fuerza. Ambas aumentarán su prevalencia cuando se enfrenten a una serie de factores de riesgo (usuarios de pantallas de visualización de datos, servicio de limpieza, conductores de vehículos, personal que realiza movimientos repetidos, archivos y almacenes entre otros).

La Fisioterapia, tanto en su vertiente preventiva como a nivel puramente terapéutico será la que nos provoque cambios, evite la aparición de dolores, reduzca la intensidad de los mismos y nos permita readaptar al lesionado al 100% de su día a día. El uso de ultrasonidos (terapia antiinflamatoria), laser de baja energía (aumento de la circulación), ejercicios articulares, fortalecimiento y estiramientos, así como el masaje, la terapia manual, los vendajes funcionales o la intervención en materia de ergonomía serán las técnicas que nos ayuden a restablecer y optimizar la funcionalidad del paciente.

 

Semper Vivus
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